Me doy cuenta que el tiempo pasa, infancia, San Ber, trencito, jardín y las salitas, amiguitos y de a poco te vas poniendo en contacto con todo éste mundo. Primaria, señoritas, más amigos que van apareciendo, cada vez te vas adaptando más a la vida que, afortunadamente, te toco vivir. Viaje de egresados, egreso, secundaria. Hermosa adolescencia inconclusa en la que, por más que sea actual, tuvo distintas etapas. Viajes de estudio, los quince, Europa, noviazgos, amigos inigualables, notas y promedios, amores y primeras veces. Veranos, Otoños, Primaveras e Inviernos.
Momentos hermosos, buenos, malos, tristes y alegres. Cosas de las cuales aprendiste y otras que no volverás a hacer. Circunstancias únicas y otras tantas cotidianas. Risas, llantos. Pero por sobre todo siempre la presencia de aquello tan incondicional como es la familia, que va a estar con vos aunque todo el resto cambie. Sin pensarlo conocés a personas que cambian todo tu panorama y que desde ese día te van a acompañar siempre.
Y a medida que todo pasa, no te das cuenta que estás creciendo y que la vida continúa simultáneamente y vas perdiendo la noción del tiempo. Y con creciendo podríamos entender que es un sinónimo de aprender, a desarrollarte, a expresarte, a soñar, a reir y llorar, a amar y sentir. A VIVIR.
Y a medida que todo pasa, no te das cuenta que estás creciendo y que la vida continúa simultáneamente y vas perdiendo la noción del tiempo. Y con creciendo podríamos entender que es un sinónimo de aprender, a desarrollarte, a expresarte, a soñar, a reir y llorar, a amar y sentir. A VIVIR.
Es extraño y curioso crecer, como cambia y ocurre la vida, tan rápido, y te vas quedando en el tiempo. Pero eso no es más que otro buen motivo de por qué hay que aprovechar el hoy al máximo.
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