En mis fantasías
mas locas hubiese imaginado – pero de hecho imaginé – dar el discurso al
finalizar mi secundaria. Esas cosas que no piensa que son completamente
imposibles… cómo? Justo yo? muy poco probable. Pero todo puede pasar, nada es
imposible y aprendí en esta vida que cuando algo se quiere y se desea desde lo más
profundo del corazón, se puede lograr. Así es como logre entrar al Pelle. Recuerdo
que me habían hablado de él y decidí hacer el ingreso. Algunos iban porque los
padres los obligaban, por tradición, etc. En definitiva opté por intentar
entrar, y la primera vez que literalmente lo hice sólo bastaba una palabra para
describirlo: inmensidad. No solo desde el formato edilicio, sino que era
completamente diferente a lo que conocía; miles de personas, montones de aulas,
muchísimos profesores y divisiones: una locura. Finalmente nos dieron la
noticia de que ingresamos y así fue como empezó todo. Todavía recuerdo perderme
(y hoy reconozco cada recoveco con los ojos cerrados) y continuaba
impresionada, sala de música, de plástica, audiovisuales y tres laboratorios. Cuando
con mis amigos mencionaba “voy al Pelle” orgullosa de eso, se me inflaba el
pecho de pensar que no había mejor decisión. Lo cual conllevo a conocer a muchísimas
personas increíbles. Profesores que mas alla de docentes excepcionales son
personas, tutores, preceptores y HUMANOS que siempre estuvieron presentes en
los momentos que los necesitamos y cuando no también. Siempre con la buena
predisposición y clima que caracteriza a esta segunda casa. Y cómo no mencionar
a los alumnos, compañeros, amigos, hermanos que tuve la suerte de cruzar en el
camino, con ellos con los que he pasado miles de momentos, algunos malos,
muchos contentos. Risas, juegos, mafias, tutti fruttis, trucos y ahorcados.
Tardes en la biblioteca, otras en el bar, otras acostados en el patio mirando
el cielo, almuerzos y cenas; tomas y asambleas, votaciones y abstenciones. Amado
Pellegrini, no solo tenés un nivel académico increíble, sino que lo trasciende.
Formas personas, inculcas valores, personalidad y felicidad, para que concluyas
tu ciclo sintiéndote orgulloso y con la certeza de que los 5 años de tu vida
que presenciaste entre esas paredes fueron aprovechados de la mejor manera posible,
y que si pudiese volver el tiempo atrás, repetiría una y mil veces las cosas al
pie de la letra, porque realmente fue mágico, en donde encontré mi razón de
ser. Porque eso es el Pelle, magia, con la que pude compartir con gente mágica.
Mentiría al decir que es un colegio, es tu hogar, y no es algo que concluye, es
un sello que siempre llevaremos todos nosotros.
No existe
una escuela que enseñe a vivir, pero existe el Pelle.
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