lunes, 9 de diciembre de 2013

Amado Pelle

En mis fantasías mas locas hubiese imaginado – pero de hecho imaginé – dar el discurso al finalizar mi secundaria. Esas cosas que no piensa que son completamente imposibles… cómo? Justo yo? muy poco probable. Pero todo puede pasar, nada es imposible y aprendí en esta vida que cuando algo se quiere y se desea desde lo más profundo del corazón, se puede lograr. Así es como logre entrar al Pelle. Recuerdo que me habían hablado de él y decidí hacer el ingreso. Algunos iban porque los padres los obligaban, por tradición, etc. En definitiva opté por intentar entrar, y la primera vez que literalmente lo hice sólo bastaba una palabra para describirlo: inmensidad. No solo desde el formato edilicio, sino que era completamente diferente a lo que conocía; miles de personas, montones de aulas, muchísimos profesores y divisiones: una locura. Finalmente nos dieron la noticia de que ingresamos y así fue como empezó todo. Todavía recuerdo perderme (y hoy reconozco cada recoveco con los ojos cerrados) y continuaba impresionada, sala de música, de plástica, audiovisuales y tres laboratorios. Cuando con mis amigos mencionaba “voy al Pelle” orgullosa de eso, se me inflaba el pecho de pensar que no había mejor decisión. Lo cual conllevo a conocer a muchísimas personas increíbles. Profesores que mas alla de docentes excepcionales son personas, tutores, preceptores y HUMANOS que siempre estuvieron presentes en los momentos que los necesitamos y cuando no también. Siempre con la buena predisposición y clima que caracteriza a esta segunda casa. Y cómo no mencionar a los alumnos, compañeros, amigos, hermanos que tuve la suerte de cruzar en el camino, con ellos con los que he pasado miles de momentos, algunos malos, muchos contentos. Risas, juegos, mafias, tutti fruttis, trucos y ahorcados. Tardes en la biblioteca, otras en el bar, otras acostados en el patio mirando el cielo, almuerzos y cenas; tomas y asambleas, votaciones y abstenciones. Amado Pellegrini, no solo tenés un nivel académico increíble, sino que lo trasciende. Formas personas, inculcas valores, personalidad y felicidad, para que concluyas tu ciclo sintiéndote orgulloso y con la certeza de que los 5 años de tu vida que presenciaste entre esas paredes fueron aprovechados de la mejor manera posible, y que si pudiese volver el tiempo atrás, repetiría una y mil veces las cosas al pie de la letra, porque realmente fue mágico, en donde encontré mi razón de ser. Porque eso es el Pelle, magia, con la que pude compartir con gente mágica. Mentiría al decir que es un colegio, es tu hogar, y no es algo que concluye, es un sello que siempre llevaremos todos nosotros.
No existe una escuela que enseñe a vivir, pero existe el Pelle.

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