martes, 28 de abril de 2020
Instantes eternos
Estás palabras se las quiero dedicar a ella. A esta herramienta hermosa para un sinfín de objetivos. La que permite revivir una y otra vez los recuerdos, a partir del bellísimo poder que tiene de plasmar los momentos. Pero más allá de lo que es la fotografía en sí, quiero tratar de explicar lo que es para mí. Aquel cable a tierra. Aquella salida cuando todo es monótono y aburrido. Es mi conexión. Con mi cámara puedo conectarme conmigo misma, puedo pasar horas en el jardín tratando de capturar el instante en que una gota cae de una hoja, o el preciso momento en el que cae un rayo. O, simplemente, horas encerrada en mi casa jugando con luz. Y no solo conecto conmigo, sino que también, es aquella que me conecta con mi entorno. En cada evento o en cada sesión de fotos que hago, se da la posibilidad de conectar con la gente. De tener la hermosa posibilidad recibir un poquito de ellos, compartiendo desde una charla con un invitado en un evento, hasta poder ver año a año cómo crece el bebé que conociste estando adentro de la panza. Porque realmente, no considero de esto un deber como trabajo, sino un placer. Y realmente disfruto de cada intercambio con cada una de las personas que me dan la posibilidad de conocerlas a través del vínculo de la fotografía. Porque siempre que vuelvo de "trabajar", lo hago feliz, con una sonrisa de oreja a oreja, y con todos estos sentimientos que trato de explicar con estas palabras. Así que gracias, gracias a la fotografía por hacerme sentir esto. Muchos dirán que es una simple cámara, pero para mí es más que eso, es arte, es encuentro conmigo misma, es la posibilidad de conocer gente hermosa, es conexión... Es capturar instantes para volverlos eternos.
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